La alternativa es una cuota que incluye la web y todo lo de después. No es mejor por definición; es distinta. Aquí tienes las dos versiones sin adornos, incluida la parte en la que una agencia te conviene más que nosotros.
Qué compras cuando compras una web
Compras horas de trabajo y un resultado a fecha cerrada. Está muy bien si sabes exactamente qué quieres y no vas a moverlo mucho.
El detalle es que una web de servicios se mueve siempre: precios que suben, un servicio nuevo, el horario de verano, fotos de un trabajo reciente. Cada uno de esos cambios en un proyecto cerrado es un correo, una espera y una línea en la siguiente factura.
El presupuesto cerrado y la factura de después
El precio de entrega es solo el primero. Después llegan el alojamiento, el dominio, el certificado, las actualizaciones del sistema y la revisión anual que casi nadie presupuestó.
Suma también lo que no se factura: los meses que la web se queda desactualizada porque pedir un cambio da pereza. Una peluquería con precios de hace dos años en la web pierde clientes en la puerta, y eso no aparece en ninguna cuenta.
Qué entra cada mes en una cuota
En nuestros planes la web y el mantenimiento son la misma cosa. Desde Lite 49 € tienes web publicada, dominio propio y hosting gestionado, que significa servidores, vigilancia y actualizaciones por nuestra cuenta.
Del certificado HTTPS tampoco te tienes que acordar: se renueva por su cuenta. Cada noche se hace copia de seguridad y se comprueba de forma automática que se puede volver a leer. El soporte por correo lo tienen todos los planes, con personas al otro lado, no un nivel de pago.
Los cambios los haces tú con el lápiz, sin pedir presupuesto para cambiar una coma.
Cuándo una agencia es la decisión correcta
Si necesitas identidad visual desde cero, fotografía propia, textos de autor o una integración a medida con tu sistema de gestión, una agencia hace eso mejor que nosotros. No lo vamos a discutir.
También si tu web es una pieza de campaña con animaciones y arte propio. Nosotros trabajamos con temas ya diseñados, que se ven bien y cargan rápido, pero no son una marca hecha a mano para ti.
Si te vas, te llevas lo tuyo
Sin permanencia y sin trucos. El dominio está a tu nombre desde el principio y sigue contigo. Los textos y el registro de clientes se exportan cuando quieras.
Se cambia de plan hacia arriba o hacia abajo en cualquier momento, y el pago anual lleva un 20 % de descuento. Los precios se indican sin IVA. Si esto no te encaja, lo mejor que podemos hacer es que salir sea fácil.