Página web para limpiacristales con precio por ventana y hora libre a la vista

Un piso son cuarenta minutos de trabajo y diez de teléfono, y a final de mes las llamadas te han costado más horas que los cristales. Encima media cartera quiere lo mismo que el año pasado, cada tres meses, y son ellos los primeros que se olvidan de pedirlo.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Una semana cualquiera, contada tal cual

Nada de esto pasa porque trabajes mal. Pasa porque el encargo es pequeño y el papeleo que arrastra no lo es.

Martes, once de la mañana, subido a la escalera

Estás a cuatro metros del suelo con la mopa mojada y el móvil vibrando en el bolsillo. Bajar cuesta dos minutos y quien llama solo quiere saber una cosa: cuánto vale limpiar los cristales de un piso de tres habitaciones.

Si no bajas, ese encargo se lo queda el que sí cogió el teléfono. Si bajas, la mañana se te alarga por un trabajo que apenas paga el rato que has perdido.

Llega la calima y el jueves se cae entero

El polvo en suspensión deja el cristal peor que antes de empezar, así que hay que mover el día completo. Nueve avisos, nueve llamadas, y siempre hay dos personas que no lo cogen hasta la noche.

Después toca recolocar a esas nueve personas en una semana que ya estaba apretada, de memoria, en el coche, entre un portal y el siguiente.

El cliente de octubre que no vuelve hasta marzo

Le dejaste los cristales impecables en octubre y quedó encantado. Quería verte cada tres meses y tú también querías, pero en enero no se acordó ninguno de los dos, y en marzo te escribe pidiendo hora como si no os conocierais.

Esa visita perdida no sale en ningún sitio. Solo hace que enero parezca un mes flojo sin que sepas muy bien por qué.

Lo que cambia de verdad en tu semana

Hay más cosas dentro, pero estas cuatro son las que quitan llamadas y llenan huecos.

Se reserva por trabajo, no por hora suelta

El cliente elige primero qué es: un piso de dos habitaciones, un chalet con galería o el escaparate de un local. Solo después ve horas, y cada trabajo ocupa en la agenda el rato que ocupa de verdad en tu jornada.

Así nadie te encaja una galería entera en el hueco de media hora que tenías reservado para un ático pequeño.

Confirmación al instante y aviso el día antes

La confirmación sale en el mismo segundo, con dirección, hora y qué incluye el servicio. El recordatorio llega la víspera, que es cuando todavía da tiempo a despejar el patio, subir persianas o dejar la llave en el bajo.

Por correo va incluido. Si prefieres que llegue por SMS, porque es donde tus clientes leen de verdad, el SMS es un extra de prepago.

El cliente mueve su hora sin llamarte

Cada reserva lleva su propio enlace. Si el jueves amanece con viento y arena, tu cliente pasa su cita al lunes desde el móvil y el hueco del jueves queda libre en ese instante para quien lo quiera.

Tú no tienes que llamar a nueve puertas ni apuntar nada en una libreta que acaba mojada dentro del cubo.

El trimestre que se repite y el vecino que se apunta

Puedes montar un precio de comunidad para varias viviendas del mismo portal, o un código para quien vuelve a reservar antes de que se acabe el trimestre. Se aplica solo en la reserva, sin que tengas que acordarte de descontarlo a mano.

Es la manera barata de convertir un encargo suelto en alguien que te ve cuatro veces al año.

Así puede quedar tu lista de servicios

Los nombres y los importes los pones tú. Lo que aporta el sistema es la forma: cada servicio con el tipo de precio que le pega y con el tiempo que ocupa.

Servicio Tipo de precio
Cristales de vivienda Por número de ventanas Precio cerrado
Mantenimiento cada tres meses Misma hora, mismo día de la semana Precio cerrado
Escaparate de local Por metro lineal Precio cerrado
Galería o cerramiento acristalado Precio desde
Zonas comunes de comunidad Según portal, plantas y accesos Presupuesto
Trabajo con pértiga de agua osmotizada Precio por hora

Los servicios se pueden agrupar por categorías, por ejemplo vivienda, local y comunidad, con precios propios en cada una.

Lo que preguntan los limpiacristales antes de decidirse

Sí. Marcas tus horarios y tus días, y la reserva solo enseña lo que queda libre dentro de ellos. Si el viernes lo dedicas a comunidades, el viernes no aparece para viviendas.

Sí, y suele ser lo que mejor funciona en cristalería. Cada servicio lleva su propio tipo de precio, así que puedes tener precio cerrado por vivienda y precio desde para una galería que hay que ver antes.

Cada cliente tiene el enlace de su reserva y puede cambiarla él mismo. Tú abres huecos nuevos en la semana siguiente y quien quiera pasarse lo hace sin que tengas que llamar uno por uno.

El cliente reserva la siguiente visita en cuanto termina la anterior, y el recordatorio le llega antes de la fecha. La repetición vive en la agenda y en el registro de clientes, no en tu cabeza.

No hace falta. Se puede importar la web que ya tienes para que los textos y los servicios entren en la nueva, y a partir de ahí el constructor con IA completa lo que falte.

Los planes van de 49 € a 199 € al mes más IVA. En todos entra la web en tu propio dominio, SSL, alojamiento, copias de seguridad y soporte. El SMS se contrata aparte como saldo de prepago.

Monta la página de tu servicio de cristalería

Cuenta en cuatro frases qué limpias y en qué zona trabajas, o señala la web que ya tienes, y el constructor con IA levanta una primera versión con servicios, precios y reservas. Después lo cambias tú mismo pinchando en los lápices.

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La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.