Página web sencilla: para quien entra y para ti

Una página web sencilla es la que se lee de arriba abajo sin pensar: qué haces, cuánto cuesta, cuándo abres y cómo se pide hora. Nada más y nada menos. Sencilla no quiere decir escasa, quiere decir que no sobra nada entre la duda del visitante y su respuesta.

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Hay una segunda sencillez que casi nadie mira al elegir: la tuya. Si cambiar un precio te lleva media tarde y una llamada, la web no es sencilla por mucho que lo parezca desde fuera.

Sencilla para quien entra

Piensa en alguien de pie en la calle, con una mano en el móvil. Quiere saber si haces lo que necesita, cuánto vale y si puede coger hueco esta semana. Si tiene que abrir tres menús, se va.

Por eso las páginas salen con lo importante arriba: servicios con precio, horario, teléfono y el botón para pedir hora. Una masajista no necesita quince apartados; necesita que se entienda la diferencia entre cuarenta y sesenta minutos.

Sencilla para ti: el lápiz al lado del texto

Cambiar algo aquí es hacer clic en el lápiz que aparece junto a cualquier texto, escribir encima y guardar. No hay editor con cien opciones ni plantillas que se descoloquen.

Subes un precio en enero, cierras dos semanas en agosto, añades un servicio nuevo un martes por la noche. Todo eso son minutos, no una tarea pendiente que se queda seis meses en la lista.

Sencilla no es pobre

Debajo de una web sencilla puede haber bastante. Con Start 99 € tienes catálogo de servicios con precios y páginas propias para cada uno, incluso con precios por variante cuando el mismo servicio cambia según el tamaño o el tipo.

Con Plus 149 € el cliente elige servicio, día y hora, puedes pagar en línea a través de tu propia cuenta de Stripe y ves estadísticas de visitas sin aviso de cookies. El visitante sigue viendo algo simple; la complejidad está donde no molesta.

Sencilla también por debajo: el hosting gestionado

La parte que más se complica en otras webs es la que aquí no existe. El hosting gestionado entra en todos los planes: nosotros llevamos servidores, vigilancia y actualizaciones, y tú no instalas nada.

No hay extensiones que se peleen entre ellas ni versiones que apuntar en un cuaderno. El certificado HTTPS se renueva solo y cada noche se comprueba que la copia de seguridad se puede volver a leer. Si algo va mal, escribes a soporte, que está incluido en todos los planes.

Cuándo lo sencillo se te queda corto

Si tienes cinco personas, dos salas y equipo que se reserva por separado, una web sencilla con un formulario no te va a valer. Ahí hace falta el plan Pro y su agenda interna con recursos.

Y si lo que quieres es una tienda con envíos, stock y devoluciones, no somos lo tuyo y te lo decimos antes de que pruebes. Esto está pensado para negocios que venden su tiempo y su oficio.

Sencilla de verdad o simplemente escasa

La diferencia se nota en lo que el visitante consigue hacer sin llamarte.

La vía barata Con Atlas Holly
Menú La vía barataDoce apartados Con Atlas HollyCuatro, claros
Precios La vía barataConsultar Con Atlas HollyA la vista
Pedir hora La vía barataLlamar en horario Con Atlas HollyDesde el móvil, a cualquier hora
Cambiar un texto La vía barataCorreo al que la hizo Con Atlas HollyClic en el lápiz
En el móvil La vía barataHay que ampliar Con Atlas HollySe lee tal cual

Sencillo es que el visitante termine lo que vino a hacer, no que la web tenga poco dentro.

Preguntas sobre una web sencilla

No. Describes tu negocio en un par de frases y la web se escribe sola: páginas, horario, preguntas frecuentes y formulario. Después cambias lo que quieras con el lápiz.

Lite cuesta 49 € al mes e incluye web, hosting gestionado, HTTPS y dominio. Con pago anual se aplica un 20 % de descuento y los precios son sin IVA.

Sí. Se sube o se baja de plan cuando quieras, sin rehacer la web. El catálogo de servicios llega con Start y la reserva con elección de hora con Plus.

Nosotros. El hosting gestionado incluye actualizaciones, seguridad, certificados y copias nocturnas cuya lectura se verifica cada noche. Tú no tienes nada que instalar ni que vigilar.

Sí. Lo apuntas aquí siguiendo la guía de DNS, que reconoce a tu proveedor y te dice qué líneas poner. El dominio y tu correo siguen siendo tuyos.

No hay permanencia. Te llevas el dominio y exportas tus textos y contactos. Puedes darte de baja el mismo mes en que decidas que esto no era para ti.

Prueba una web sencilla

En unos minutos la ves montada con tus servicios, tu horario y tu formulario.

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