Página web para asesorías y gestorías que pregunta los números por ti

No puedes dar un precio sin saber cuántas facturas mueve la empresa al mes, si tiene nóminas y cómo quedó el ejercicio anterior. Y esas tres preguntas las haces tú, por teléfono, empresa a empresa, justo en las semanas del año en las que no te sobra ni un minuto.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Tres situaciones que ya conoces

Ninguna tiene que ver con lo bien que llevas la contabilidad. Tienen que ver con que vender y cerrar el ejercicio caen en el mismo mes.

El correo sin números

Llega un mensaje de tres líneas: somos una sociedad pequeña y queremos cambiar de asesoría, cuánto nos costaría. No dice el volumen de facturas, ni si hay trabajadores, ni si los modelos trimestrales están al día. Contestas pidiendo esos datos, y en la mitad de los casos ya no vuelve a haber respuesta.

El que sí contesta tarda dos días, y para entonces ha escrito a otras tres.

Las dos paredes del año

El cierre del ejercicio y la campaña de la renta ocupan dos trozos del calendario en los que no hay hueco para nada más. Son también los dos momentos en los que más gente se plantea cambiar de asesoría, así que las solicitudes entran justo cuando no puedes atenderlas. Lo que se responde en julio es lo que se firma en julio.

La misma pregunta en cada reunión

Qué plazos hay este trimestre, qué papeles tiene que guardar el cliente y durante cuánto tiempo, qué ocurre si se presenta un modelo fuera de plazo. Son preguntas razonables y las contestas bien, pero las contestas veinte veces al año en veinte reuniones distintas, y ninguna de esas veinte respuestas queda escrita donde el siguiente pueda leerla.

Cuatro cosas que cambian la semana

Dentro hay más, pero esto es lo que se nota en una asesoría pequeña.

El presupuesto se aprueba en su propia página

Lo escribes por líneas: contabilidad mensual, nóminas por trabajador, cierre y cuentas anuales. El cliente lo abre en una página suya, ve qué entra en cada línea y lo acepta ahí mismo, con la fecha registrada. Para cobrar la primera cuota en ese momento, el cobro pasa por tu propia cuenta de Stripe.

Y como está escrito una vez, la siguiente empresa parecida se presupuesta en diez minutos y no a las once de la noche.

Cada servicio con el tipo de precio que le toca

Las cuentas anuales llevan precio cerrado. La contabilidad mensual depende del volumen y va como presupuesto. Las nóminas se cobran por trabajador y mes. El módulo de servicios admite las cuatro formas de poner precio, así que la lista de tu web se parece a como cobras de verdad.

Quien entra ve el tipo de precio antes de escribirte, y eso filtra media bandeja de entrada.

Las preguntas de siempre, contestadas una sola vez

Plazos, documentación, qué ocurre cuando una empresa cambia de asesoría a mitad de ejercicio y quién presenta qué mientras tanto. Lo escribes una vez en el sistema de preguntas frecuentes y queda publicado, agrupado por temas.

La reunión empieza entonces por lo que de verdad hay que decidir, y no por el repaso de siempre.

El registro de clientes, con lo que pediste dentro

Cada solicitud que entra por la web queda como ficha con los campos del formulario rellenos, no como un correo suelto en una bandeja compartida. Cuando esa empresa vuelve en enero, tienes delante lo que contó en octubre y lo que le ofreciste.

Así puede quedar tu lista de servicios

Los nombres y los importes los pones tú. Lo que importa es la forma: cada servicio lleva el tipo de precio que le corresponde.

Servicio Tipo de precio
Contabilidad mensual Según volumen de facturas Presupuesto
Cierre y cuentas anuales Precio cerrado
Nóminas y seguros sociales Por trabajador y mes Precio cerrado
Declaración de la renta Precio cerrado
Impuesto de sociedades Precio cerrado
Constitución de sociedad Presupuesto
Consulta suelta Precio por hora

La lista se puede repartir en categorías, por ejemplo contable, laboral y fiscal, cada una con sus propios precios.

Lo que preguntan las asesorías antes de decidirse

Sí. El formulario lleva los campos que tú decidas: forma jurídica, facturas al mes, número de trabajadores, si hay nóminas y desde cuándo. La solicitud entra con eso dentro, así que tu primer correo ya puede ser un precio.

No, pero el tipo de precio conviene enseñarlo. Puedes poner precio cerrado en las cuentas anuales y dejar la contabilidad mensual como presupuesto, sin comprometerte con una cifra que depende del volumen de cada empresa.

Recibe un enlace a una página con las líneas de coste. Ahí lo lee y lo acepta, y queda constancia de quién aceptó y cuándo. Si quieres cobrar en ese momento, el pago pasa por tu propia cuenta de Stripe.

El mantenimiento normal es cambiar un texto o un importe, y eso se hace pulsando el lápiz encima de la propia página. No hay que abrir un panel aparte ni esperar a que alguien lo haga por ti.

No. Se importa la web actual y los textos y servicios que sirvan pasan a la nueva. Lo que falte lo escribe el constructor a partir de una descripción, y luego lo corriges tú directamente sobre la página.

Los planes van de 49 € a 199 € al mes más IVA. En todos entra la web en tu propio dominio, SSL, alojamiento, copias cada noche y soporte. Los SMS son un complemento de prepago.

Empieza por la página de tu asesoría

Cuenta en cuatro frases qué lleváis y para qué tipo de empresa, o señala vuestra web actual, y el constructor levanta una primera versión con servicios, tipos de precio y formulario. Después lo cambias tú encima de la página.

Empieza

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.