Página web para despachos de abogados con la primera consulta y su precio delante

La primera consulta es donde se decide todo, y quien la pide quiere saber antes dos cosas: qué cuesta y cuándo puede ser. Lo demás, en un despacho, se rige por normas deontológicas que no admiten adornos en el texto de una web.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Tres momentos de un día normal

Ninguno tiene que ver con cómo trabajáis los asuntos. Tienen que ver con la parte administrativa, que es la única de la que trata esta página.

Nueve y diez de la mañana

El teléfono suena antes de que nadie haya abierto el primer expediente. Quien llama no sabe si lo suyo es laboral o civil, no sabe si hace falta cita previa y, sobre todo, no se atreve a preguntar qué cuesta una primera consulta. La conversación dura once minutos y acaba en que ya llamará otro día.

Dos y media, entre dos señalamientos

Vuelves del juzgado con hora y media libre y tres mensajes en el móvil. Uno quiere que le revisen un contrato de arrendamiento, otro pregunta por una herencia y el tercero no dice de qué va. Cada uno se cobra de una manera distinta, y ninguno de los tres lo sabe todavía.

Esa hora y media se va en escribir las mismas explicaciones de siempre.

Once de la noche, alguien busca despacho

La gente busca abogado cuando ya no puede dormir. A esa hora abre cinco pestañas, y en cuatro encuentra un teléfono y un horario de oficina. En la quinta encuentra qué materias lleva el despacho, qué cuesta una consulta de asesoramiento y un formulario para pedirla. Esa quinta es la que rellena.

Cuatro piezas, y ninguna promete nada

Todo lo que sigue es administración y precio. Aquí no hay una sola línea sobre cómo termina un asunto, porque eso no se escribe en una web.

Un formulario para pedir la consulta, con el precio al lado

Recoge la materia, un texto libre para que la persona cuente lo suyo con sus palabras y los datos de contacto. Justo al lado está escrito qué cuesta la consulta de asesoramiento y cuánto dura, así que quien lo envía ya sabe a qué atenerse.

Nadie tiene que llamar para preguntar un importe, y vosotros no tenéis que decirlo doce veces al día.

Cada materia con la forma de cobro que le corresponde

La revisión de un contrato lleva precio cerrado. La llevanza de un asunto va por hora. Lo que depende del alcance queda como presupuesto. El módulo de servicios admite las cuatro formas, así que la lista puede ser exacta sin comprometer una cifra que no está en vuestra mano.

Y quien la lee entiende, antes de escribir, en qué casilla cae lo suyo.

El presupuesto, por líneas y aceptado por escrito

Cuando el encargo pasa de la consulta, el presupuesto se escribe línea a línea: qué comprende cada una y cómo se factura. El cliente lo abre en su propia página y lo acepta ahí, y queda constancia de qué aceptó y en qué fecha. Es el paso natural antes de la hoja de encargo.

Eso evita la conversación del tercer mes sobre qué estaba comprendido.

Las preguntas que nadie se atreve a hacer por teléfono

Qué documentación llevar a la primera consulta, cómo se factura, qué ocurre si el asunto se alarga, si atendéis fuera de la provincia. Se escriben una vez y quedan publicadas, agrupadas por materia.

Es información de organización y de importes, que es justo lo que la persona necesita antes de decidirse a llamar.

Así puede quedar la lista de servicios

Los nombres y los importes los ponéis vosotros. Lo que se ve aquí es la forma: cada línea con la manera de cobrar que de verdad le corresponde.

Servicio Tipo de precio
Consulta de asesoramiento Una hora, con el importe dicho antes de pedirla Precio cerrado
Revisión de contrato Precio cerrado
Redacción de documento Precio cerrado
Llevanza de asunto Precio por hora
Encargo de alcance abierto Aceptado por escrito antes de empezar Presupuesto
Iguala mensual para empresas Al mes Precio cerrado

Los servicios se pueden separar por materia, por ejemplo civil, laboral y mercantil, con sus importes dentro de cada bloque.

Preguntas habituales antes de encargar la web del despacho

Sí, y es la única forma sensata de plantearlo. Lo que se pide es una consulta de asesoramiento con una duración y un importe dichos de antemano. Sobre el asunto en sí, la web no dice absolutamente nada.

Podéis, y es lo que más llamadas ahorra. El importe va junto al servicio, con la duración al lado, y la persona decide con esa información antes de escribir una sola línea.

Sí. Los servicios se agrupan por materia y cada bloque lleva sus importes. El formulario puede preguntar de qué materia se trata, y la solicitud entra ya clasificada por ese campo.

La web va en vuestro propio dominio, con SSL y copias cada noche. Las solicitudes quedan en vuestro registro de clientes y no en una bandeja compartida, y sois vosotros quienes decidís qué campos se piden.

Se puede importar, y los textos que sigan valiendo pasan a la nueva. Después cambiáis cualquier párrafo pulsando el lápiz sobre la propia página, sin pedir hora a nadie ni esperar un presupuesto de mantenimiento.

Desde 49 € hasta 199 € al mes más IVA, según el plan. La web en dominio propio, SSL, alojamiento, copias cada noche y soporte están en todos ellos. Los SMS son un complemento de prepago.

Empieza por la página del despacho

Describe en unas frases qué materias lleváis y cómo se cobra cada una, o indica la web actual, y el constructor levanta una primera versión con los servicios, el formulario de consulta y las preguntas frecuentes. Después la ajustáis vosotros, palabra por palabra.

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La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.