Página web para consultores IT donde la primera reunión ya viene con alcance

Casi todo lo que firmas empieza en una reunión de media hora, y casi todo lo que firmas termina siendo un acuerdo mensual y no un proyecto cerrado. Entre esas dos cosas hay una bandeja de entrada llena de peticiones que no dicen ni el alcance ni el plazo.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Cómo entra el trabajo, en realidad

Tres momentos que se repiten, contados en el orden en el que suelen pasar.

Empieza con un mensaje de dos líneas

Nos han dicho que hacéis cosas de nube y necesitamos algo. Eso es todo lo que trae el mensaje: ni cuántos usuarios hay, ni qué tienen montado ahora, ni si alguien de dentro lo lleva. Para contestar hay que preguntar seis cosas, y esas seis preguntas las escribes otra vez, cada semana, con las mismas palabras.

Cuando llega la respuesta, si llega, ya ha pasado media semana.

Sigue con una hora que no siempre es una hora

Una migración se cobra por horas, un acuerdo de soporte se cobra al mes y una auditoría se presupuesta entera. Son tres negocios distintos con tres maneras distintas de facturar, pero en la web aparecen como tres frases seguidas en la misma lista, y quien las lee no ve la diferencia hasta que le llega la primera factura.

Y acaba en una lista que nadie de fuera entiende

En tu web pone virtualización, identidad, respaldo y continuidad. Quien va a firmar es el gerente de una empresa de veinte personas, y lo que él tiene en la cabeza es que el correo va lento y que le asusta perder los archivos. Las dos listas hablan del mismo trabajo y no coinciden en una sola palabra.

Cuatro piezas para vender como se vende esto

El sistema hace bastante más, pero esto es lo que ordena una consultoría de dos o tres personas.

La primera reunión se pide desde la web, con contexto

El formulario pregunta lo que necesitas para saber si merece la pena sentarse: cuántos puestos hay, qué está montado, qué falla ahora mismo y para cuándo hace falta. Debajo queda el texto libre, para lo que no cabe en ningún campo.

La petición entra con contexto, y la media hora se gasta en decidir en vez de en averiguar.

Presupuestos que se convierten en acuerdos

Lo escribes por líneas: horas de migración, licencias, soporte mensual a partir del mes siguiente. El cliente lo abre en su propia página, ve qué hay dentro de cada línea y lo acepta ahí. Para cobrar la primera cuota al aceptar, el cobro pasa por tu cuenta de Stripe.

Un presupuesto escrito así se reutiliza: la siguiente empresa de veinte puestos se presupuesta cambiando tres líneas.

Competencias escritas como las busca quien firma

En vez de virtualización pones puesta a punto del servidor y del correo. En vez de continuidad pones copias de seguridad y recuperación. Cada una lleva su tipo de precio: por hora, al mes, o presupuesto cuando depende del alcance.

Es la misma lista técnica de siempre, dicha con las palabras que el gerente teclea en el buscador.

Cada petición queda como ficha y no como correo

Lo que entra por el formulario se guarda en el registro de clientes con los campos que pediste. Cuando esa empresa vuelve seis meses después porque ahora sí tiene presupuesto aprobado, tienes delante lo que contaba entonces y lo que le ofreciste.

Una lista de servicios posible

Pones tú los nombres y los importes. Lo que enseña la lista es qué tipo de precio encaja con cada cosa.

Servicio Tipo de precio
Consultoría por horas Precio por hora
Acuerdo de soporte Al mes y por puesto Precio cerrado
Migración a la nube Presupuesto
Auditoría de seguridad Precio cerrado
Copias de seguridad y recuperación Al mes Precio cerrado
Puesta en marcha de un puesto nuevo Precio desde
Guardia fuera de horario Precio por hora

Puedes separar la lista en bloques, por ejemplo infraestructura, puesto de trabajo y soporte, con precios propios en cada bloque.

Lo que preguntan los consultores antes de contratar

Sí, y es lo que más tiempo ahorra. Defines los campos: puestos, sistemas, qué falla, plazo y quién decide. La petición entra con todo eso, así que la primera respuesta ya puede ser una hora concreta.

Cabe. Cada servicio lleva su propio tipo de precio, así que la consultoría puede ir por hora, el soporte al mes y el proyecto grande como presupuesto, sin que la lista se contradiga a sí misma.

El presupuesto vive en una página propia con sus líneas de coste, y al aceptarlo se guarda quién lo hizo y en qué momento. A partir de ahí tienes por escrito qué comprende el trabajo.

Se quedan en el registro de clientes con lo que se rellenó. Media consultoría vive de esas: la empresa que no tenía presupuesto en marzo suele ser la que llama en septiembre con el proyecto aprobado.

Se importa la web actual y lo que valga entra en la nueva. Después escribes o corriges cualquier página pulsando el lápiz encima, y el editor te ayuda a redactar lo que falte.

Va de 49 € a 199 € al mes más IVA según el plan. Dominio propio, SSL, alojamiento, copias cada noche y soporte entran en todos. Los SMS se pagan aparte, por prepago.

Monta la web de la consultoría

Explica en unas frases a qué tipo de empresa atiendes y cómo cobras cada cosa, o apunta a tu web actual, y el constructor levanta una primera versión con servicios, formulario y presupuestos. A partir de ahí lo mueves tú.

Empieza

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.