Página web para empresas de construcción con presupuestos que el cliente aprueba online
Las peticiones te entran por teléfono, por correo y por WhatsApp mientras estás subido a un andamio o aparcando la furgoneta en doble fila. El presupuesto de la reforma integral acabas escribiéndolo a las once de la noche, copiando el del mes pasado, y para entonces esa familia ya ha pedido otros dos.
La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.
Tres momentos de una semana cualquiera en obra
No es que trabajes mal. Es que la obra y el teléfono piden a la misma persona a la misma hora, y el papeleo siempre acaba esperando a que se haga de noche.
El lunes entra, el jueves contestas
La señora que quiere reformar el piso entero escribe un lunes a las nueve y media. Tú estás en un forjado, lo lees de reojo, piensas que respondes al bajar y no bajas hasta las siete.
El jueves te acuerdas. Para entonces ha hablado con otros dos y la conversación ya no arranca en cero: arranca contigo explicando por qué has tardado.
Once de la noche, la misma hoja en blanco
La cocina de la calle Mayor lleva dos semanas esperando su número. Abres el ordenador después de cenar, buscas un presupuesto viejo parecido, borras lo que no vale y vuelves a teclear las mismas partidas de albañilería, fontanería y alicatado.
Hora y media más tarde lo mandas en un PDF y ese archivo desaparece de tu vida hasta que alguien llame.
El presupuesto que nunca se abrió
Mandaste seis presupuestos en marzo. Dos se firmaron, uno lo tumbaron por precio y de los otros tres no sabes absolutamente nada: ni si llegaron, ni si alguien los miró, ni si están encima de la mesa al lado de otros dos.
Llamar para preguntar cuesta, porque parece que persigues el trabajo. Así que no llamas, y en abril vuelves a empezar.
Cuatro cosas que cambian el mes de una constructora
Hay más dentro, pero esto es lo que se nota en la primera semana.
El presupuesto va por partidas y se aprueba en su página
Cada partida en su línea: demolición, tabiquería, instalación de fontanería, alicatado, pintura, con su medición y su importe. El cliente lo abre en una página suya, lo lee tranquilo el domingo y aprueba ahí mismo.
Queda registrado quién dijo que sí y qué día. Y cuando a mitad de obra aparece una viga que nadie había visto, añades una línea nueva y se aprueba igual, por escrito.
Un listado que separa la reforma integral del arreglo de dos horas
Cada trabajo lleva el tipo de precio que aguanta de verdad: la reforma integral por presupuesto, la visita de valoración con precio cerrado, la albañilería suelta por horas. Quien te busca ve en diez segundos si haces lo que necesita.
Y se agrupan en categorías, así que reformas, obra nueva y trabajos pequeños no caen todos en la misma lista revuelta.
Cada obra queda con su ficha y su historia
Los datos de quien pidió el presupuesto se guardan: dirección, teléfono, qué pedía, qué se le ofertó y en qué quedó la cosa. Cuando llama en enero por el baño, no empiezas preguntando quién eres.
También sirve para lo aburrido, que es saber a quién mandaste algo hace tres semanas sin bucear en el correo.
Ves qué páginas traen trabajo, sin banner de cookies
Las visitas se miden sin banner de cookies, así que nadie tiene que aceptar nada para entrar a mirar. Tú ves qué páginas se leen y con qué búsquedas llega la gente.
Si la página de reformas de cocina trae peticiones y la de obra nueva no la abre nadie, ya sabes dónde merece la pena escribir más.
Así puede quedar tu listado de servicios
Los nombres y los importes los pones tú. Lo que importa aquí es la forma: cada trabajo con el tipo de precio que puedes sostener delante del cliente.
Las categorías las ordenas como trabajas: reformas, obra nueva y trabajos pequeños, cada una con sus propios precios.
Lo que preguntan las constructoras antes de decidirse
Hay cuatro planes, de 49 € a 199 € al mes sin IVA. En todos entra la web en tu propio dominio, el certificado SSL, el alojamiento, las copias nocturnas y el soporte. Los SMS se pagan aparte, como saldo comprado por adelantado.
No hace falta. Se importa la web que ya tienes y se traen los textos y los servicios que estaban escritos. A partir de ahí el constructor automático añade lo que falta y tú corriges pinchando los lápices sobre la propia página.
Sí, conectando tu cuenta de Stripe. El cobro va directo a tu cuenta, no pasa por nosotros, y el cliente paga desde la misma página en la que ha aprobado las partidas.
Editas solo las líneas que cambian y mandas la versión nueva, que el cliente vuelve a aprobar en el mismo sitio. Queda guardado qué se aprobó y cuándo, que es justo lo que evita las discusiones al final de la obra.
Dependen de tu comunidad autónoma, así que no conviene prometer ninguna en general. Lo que sí puedes explicar es cómo facturas: mano de obra y materiales en líneas separadas, cobro por transferencia y factura a nombre de quien vive en la casa. Eso es lo que luego le hace falta a tu cliente.
Vale, y conviene separar los dos caminos. Una página para la familia que reforma el piso y otra para el aparejador que te subcontrata, cada una con su lenguaje y su formulario, encima del mismo listado de servicios.
Más sectores
- FontanerosEl teléfono de urgencias aliviado por precios y preguntas frecuentes.
- ElectricistasPrecio cerrado para lo pequeño, presupuesto para el cargador.
- PintoresPresupuesto por estancia y superficie, las fotos venden.
- Instaladores de suelosPrecio por tipo de suelo y metro cuadrado.
- CarpinterosPrecio por hora y precio cerrado, uno al lado del otro.
- Tejadores y cubiertasLa inspección del tejado como puerta de entrada.
- Todos los sectores
Pon en marcha la web de tu constructora
Cuéntanos en cuatro líneas qué obras haces y en qué zona, o pásanos la dirección de la web que usas ahora. El constructor automático deja una primera versión con servicios, presupuestos y formulario, y tú la corriges encima de la página.
La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.