Página web para fontaneros que filtra las llamadas antes de que suene el teléfono

Media semana la tienes planificada y la otra media te la rompe un tubo reventado a las siete de la mañana en un tercero sin ascensor. En las dos mitades suena el mismo teléfono, y casi siempre para preguntar lo mismo: si puedes ir hoy y cuánto cobras por salir.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Tres situaciones que se repiten cada semana

Ninguna tiene que ver con lo bien que trabajas. Tienen que ver con que eres una persona, con una furgoneta, y el teléfono no distingue entre lo urgente y lo que solo suena urgente.

La urgencia rompe el día

Estás cambiando un termo con el agua cortada y entra el aviso de una fuga en un local de abajo. Las dos cosas son para ahora mismo y tú tienes una furgoneta.

Lo que pasa después ya lo conoces: sales corriendo, vuelves al termo a las cinco y el cliente de la mañana se queda con la sensación de que le has hecho perder el día.

Las cinco preguntas de todos los días

Cuánto cuesta salir. Si el desplazamiento se cobra aparte. Si trabajas los sábados. Si te acercas al pueblo de al lado. Si haces certificados de gas.

Son cinco y las contestas quince veces al día, muchas con las manos mojadas y el móvil apoyado en el hombro. Ninguna de esas quince conversaciones se parece en nada a un trabajo cobrado.

El que solo quiere una cifra

Llama alguien con el sifón del lavabo reventado y quiere un número. Tú no puedes dárselo sin saber si el desagüe es de plomo, y él tampoco quiere pagar una visita solo para averiguarlo.

La charla dura un cuarto de hora, se va sin cifra y llama al siguiente de la lista. El siguiente tenía el precio escrito en su web.

Cuatro cosas que descargan el teléfono

El resto del sistema está ahí, pero esto es lo que le quita ruido a tu jornada.

Precio de salida y tarifa por hora, escritos donde se ven

Cada trabajo con su tipo de precio: la salida de urgencia con un precio desde, el cambio de grifo cerrado, la reparación de una fuga por horas. El que va a llamar ya sabe con qué se encuentra.

En España eso es media conversación ahorrada, porque la primera pregunta es siempre cuánto y la segunda cuándo.

Un aviso por escrito a las tres de la madrugada

El formulario recoge la dirección, el piso, qué está pasando y desde cuándo, con texto libre para que lo cuenten a su manera. Te llega con todo eso puesto, y no necesitas llamar para saber si vas con la máquina o con la llave inglesa.

De noche, cuando no coges el teléfono, sigue entrando trabajo en lugar de perderse.

Las diez preguntas del teléfono, contestadas una vez

Escribes qué zonas cubres, cómo cobras el desplazamiento, si atiendes los fines de semana y qué necesitas encontrarte para poder trabajar. Se quedan ordenadas por temas y las lee cualquiera a la hora que sea.

Cuando subes la tarifa de desplazamiento la cambias en un solo sitio, y deja de ser una discusión en el rellano.

Un asistente que responde con lo que tú has escrito

Contesta a quien pregunta desde la web y contesta solo con lo que hay en tus páginas: tus zonas, tus servicios, tus tarifas, tus condiciones. No se inventa un importe que tú no hayas puesto.

Si alguien pregunta por algo que no está escrito, eso se queda anotado para ti en lugar de convertirse en otra llamada.

Un listado posible para un fontanero

Pon tus nombres y tus importes. Aquí lo que se ve es el reparto: qué se cobra cerrado, qué va desde, qué se cobra por hora y qué necesita verse antes.

Servicio Tipo de precio
Salida de urgencia por fuga o atasco Con recargo fuera de horario Desde
Cambio de grifo o de sifón Precio cerrado
Sustitución de termo eléctrico Según la capacidad del aparato Desde
Desatasco con máquina Precio por hora
Localización de fuga sin picar Con informe Precio cerrado
Fontanería completa de un baño Después de la visita Presupuesto

Puedes tener urgencias y trabajo planificado en dos categorías distintas, con horarios distintos y con tarifas distintas.

Preguntas que hacen los fontaneros antes de contratar

Son cuatro planes y el abanico va de 49 € a 199 € mensuales, sin IVA. La web sobre tu dominio, SSL, alojamiento, copia de seguridad cada noche y soporte van dentro sin excepción. Solo los SMS se cargan aparte, con saldo comprado por adelantado.

Ese trabajo se marca como precio desde, nunca como cerrado, y al lado explicas qué lo hace subir: la hora, la distancia o lo que aparezca al abrir la pared. Es una cifra honesta, no una promesa que luego tengas que romper.

Se puede quedar solo con el formulario de aviso y el teléfono bien grande arriba, sin ningún calendario. El formulario cubre las noches y a quien no quiere hablar; el teléfono, todo lo demás.

Es justo al revés, y por eso el orden importa: primero las tarifas escritas, después las preguntas frecuentes. La mitad de las llamadas se resuelven antes de llegar a ti, y las que llegan vienen sabiendo lo que cuestas.

Describes en unas líneas qué haces y en qué barrios trabajas, y de ahí salen las páginas. Si además hay una web vieja por ahí, se importa. Tu dominio sigue siendo tuyo y te echamos una mano para apuntarlo al sitio nuevo.

Aporta justo lo que el boca a boca no cubre. Quien te recomienda da tu nombre, y el que lo recibe te busca en Google antes de marcar. Si encuentra tus tarifas y tus zonas llama; si encuentra un número suelto, sigue mirando.

Monta la web de tu negocio de fontanería

Describe en unas líneas qué haces, en qué barrios te mueves y cómo cobras la salida. El constructor automático prepara una primera versión con servicios, tarifas y formulario de aviso, y luego lo cambias tú a golpe de lápiz.

Empieza

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.