Los portales traen trabajo y están bien mientras los uses tú a ellos. La cosa cambia cuando son tu única puerta: el día que suben la comisión o te bajan en la lista, no tienes ningún sitio propio al que mandar a la gente.
Alquilar un perfil o tener sitio propio
En un portal compites en la misma pantalla con los cinco de al lado y con la ficha que ellos han diseñado. Tú pones el trabajo; el escaparate es suyo.
Una web propia funciona al revés. La dirección que dictas por teléfono es tuya, la que va en la furgoneta es tuya y la que sale en Google apunta a algo que controlas. Un carpintero que enseña ocho trabajos suyos y sus precios no necesita ganar una subasta para que le llamen.
El dominio y el correo son tuyos, siempre
El dominio se registra a tu nombre, no al nuestro. Si ya tienes uno, lo traes y lo sigues teniendo tú. Reconocemos a tu proveedor y te mostramos exactamente qué líneas de DNS hay que pegar y dónde.
El correo también se queda contigo. Si tienes buzones en otro sitio, seguirán funcionando igual: no tocamos ese registro. Nunca vas a tener que pedir permiso para llevarte tu propia dirección.
Nadie cobra peaje por tus clientes
Cuando alguien pide hora en tu web, la petición entra directamente en tu bandeja y en tu registro de clientes. No hay porcentaje por cita ni comisión por cliente nuevo.
Con el plan Plus también puedes cobrar en línea, y el dinero va a tu propia cuenta de Stripe, a tu nombre. Nosotros no nos ponemos en medio del pago. Acepta tarjeta y los métodos habituales en tu mercado, exactamente igual que si cobraras en el mostrador.
Sitio propio sin ser administrador de sistemas
Tener web propia no significa tener servidor propio. El hosting gestionado va incluido en todos los planes: los servidores, la vigilancia y las actualizaciones son cosa nuestra.
El certificado HTTPS se emite y se renueva solo. Cada noche se hace copia de seguridad y se comprueba automáticamente que esa copia se puede volver a leer, que es la única prueba que vale. Los agujeros de seguridad y las versiones son trabajo nuestro, nunca tuyo.
Tú entras, tocas un texto y sales. Eso es todo el mantenimiento que te toca.
Cuándo un portal ya te vale
Si el portal te llena la agenda, te cobra poco y no te importa el escaparate, no hace falta que montes nada. Hay masajistas y peluqueras caninas que trabajan así durante años y les funciona.
Lo honesto es decir dónde está el riesgo: una sola puerta. Muchos empiezan con Lite 49 € solo para tener dirección propia y seguir en el portal en paralelo, y a los pocos meses ven de dónde vienen las citas.