Página web para estudios de yoga con plazas reales en cada clase

En la sala caben dieciocho esterillas y no diecinueve, y el lunes a las siete y media siempre se llena. Lo que no sabes es cuánta gente se quedó fuera esa noche ni cuántos sitios se perdieron porque tres personas no aparecieron.

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.

Lo que no cuadra en un horario semanal

Tres cosas que se llevan las tardes de quien lleva la administración del estudio, semana tras semana.

Dieciocho plazas y una hoja en papel

El aforo de cada clase es un número exacto y, sin embargo, se lleva a ojo: alguien apunta nombres en una hoja, otra persona escribe por mensaje para preguntar si queda sitio, y quien está dando clase en ese momento no puede contestar a nadie.

Cuando la clase se llena no hay lista de espera, hay un grupo de conversación donde la gente pide sitio y nadie lleva el orden.

Cuatro profesores, una sala

El horario semanal es un rompecabezas: la misma sala, cuatro personas que dan clase y unos huecos que hay que cuadrar cada trimestre. Basta con que alguien cambie su disponibilidad para tener que rehacer el cartel entero y volver a colgarlo.

Y el horario que la gente ve en la web casi siempre sigue siendo el del trimestre anterior.

Bonos, trimestres y clases sueltas

Una persona paga clase a clase, otra tiene un bono de diez y otra ha comprado el trimestre completo. Cada modalidad se cobra de una forma distinta y se anota en un sitio distinto, y el recuento acaba dependiendo de la memoria de quien esté en recepción.

Lo peor no es cobrar mal: es que alguien que quería comprar un bono no supo por dónde hacerlo.

Cuatro funciones para un horario que cambia cada trimestre

Lo que sigue traduce un aforo, una sala y cuatro agendas personales a un calendario que se mantiene solo.

El horario sale de las personas y de la sala

Quienes dan clase y los espacios se dan de alta como recursos, y cada clase se engancha a quien la imparte y a dónde se hace. Si alguien no está el jueves, sus clases del jueves no existen en el calendario sin que nadie tenga que borrarlas a mano.

Dos salas significan dos clases a la vez, y una sola significa una.

Plazas contadas, no estimadas

Cada clase tiene su aforo y, cuando se ocupa el último sitio, deja de poder reservarse. La gente ve en la web cuántas plazas quedan para el lunes por la noche, que es justo el dato que hace que reserve ahora en lugar de mañana.

Y las reservas entran a cualquier hora, también mientras estás dando clase.

Bonos y trimestres a la venta en la propia página

El bono de diez clases, el pase trimestral y la clase suelta se venden desde el sitio, con su precio y sus condiciones escritas al lado. Puedes montar una campaña de septiembre con un código para quien vuelve, sin tocar las tarifas normales.

El cobro va por tu propia cuenta de Stripe.

Un recordatorio antes de cada clase

Quien reserva recibe la confirmación al instante y un aviso antes de la clase, con la hora y el nombre de quien la da. Es la forma más sencilla de que una plaza ocupada acabe siendo una esterilla ocupada.

El correo está incluido en todos los planes y el SMS se contrata como saldo de prepago.

Cómo puede quedar el listado

Las tarifas las decides tú. La tabla enseña la mecánica: aforo por clase, bonos como producto y lo que varía marcado como precio desde.

Servicio Tipo de precio
Clase suelta Precio cerrado
Bono de diez clases Con la caducidad que tú decidas Precio cerrado
Pase trimestral Precio cerrado
Clase de iniciación Precio desde
Taller de fin de semana Con su propio aforo Precio cerrado
Clase privada Según el número de personas Precio desde

Las categorías separan las clases regulares de los talleres y de lo que se vende como bono, cada grupo con sus condiciones.

Preguntas frecuentes de un estudio

Sí. Cada clase tiene su aforo y deja de aceptar reservas al llenarse, así que nadie puede apuntarse a una sesión donde ya no cabe una esterilla más.

Sí. Cada profesora o profesor se da de alta como recurso y sus clases dependen de su disponibilidad. Cuando alguien no está, sus horas no se ofrecen a nadie.

Sí, como productos con su precio y sus condiciones. El pago se hace al comprarlos y entra en la cuenta de Stripe que hayas conectado al sitio.

Recibe un aviso antes de la clase, y las condiciones de anulación quedan escritas en la página. Si suelta la plaza, esa plaza vuelve a estar disponible para el resto.

El calendario nuevo se monta con las clases como servicios, y la web actual se importa para conservar los textos. El PDF deja de hacer falta en cuanto el horario vive en la página.

Entre 49 € y 199 € al mes sin IVA. En todos los planes va la web en tu dominio, con SSL, alojamiento, copias de seguridad nocturnas y soporte.

Empieza por el horario de la semana

Pasa el horario de la semana y los nombres de quienes dan clase. Sale un calendario con plazas reales y bonos a la venta, y a partir de ahí lo editas encima del propio sitio.

Empieza

La web va en tu propio dominio, con SSL, alojamiento y copias de seguridad cada noche en todos los planes. De 49 € a 199 € al mes más IVA.