Página web para fisioterapeutas: los pacientes reservan, las empresas piden presupuesto

Por la mañana atiendes a personas que han pedido cita ellas mismas, y por la tarde te llama la responsable de personal de una empresa de veinte trabajadores preguntando qué cuesta un acuerdo anual. Son dos maneras completamente distintas de comprar y las dos acaban apuntadas en la misma libreta.

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Tres cosas que se repiten todas las semanas

Ninguna de las tres es grave por separado. Juntas se llevan las tardes de administración que deberías estar dedicando a otra cosa.

El mensaje del lunes que pregunta por el volante

Casi todas las semanas llega el mismo correo: si hace falta un volante del médico para pedir cita contigo o si se puede ir por cuenta propia. Contestas lo mismo cada vez, con las mismas dos frases, y quien preguntaba ya ha perdido un día entero esperando.

Esa respuesta es una línea de texto en una página. Escrita una sola vez, la lee todo el mundo antes de escribirte.

La empresa que lo quiere por escrito

La conversación por teléfono va bien hasta que la persona dice que necesita una propuesta por escrito para llevarla a dirección. Entonces abres un documento en blanco un martes por la noche, copias las líneas de la última propuesta y cambias las cantidades a mano.

Se manda como adjunto, se aprueba por correo si alguien se acuerda de contestar, y el seguimiento consiste en volver a escribir a los diez días.

La libreta con los teléfonos

Los números están en una libreta, algunos correos en el móvil y las citas de la semana en una hoja impresa que llevas encima. Cuando alguien quiere cambiar la hora del viernes hay que mirar en tres sitios para saber qué tenía cogido y cómo avisarle.

No es un problema serio ningún día concreto. Es un problema pequeño doscientas veces al año.

Lo que resuelve una consulta privada

Cuatro funciones que cubren los dos tipos de cliente que tienes, sin llevar cada uno por su lado.

Las citas de particulares entran solas

La persona escoge primero el tipo de cita y después la hora, y únicamente ve los huecos que quedan libres en tu agenda de verdad. Una valoración inicial ocupa más rato que una sesión posterior, y el sistema lo tiene en cuenta al calcular lo que puede ofrecer.

Tú sigues pudiendo cerrar la tarde del viernes sin avisar a nadie.

Los acuerdos con empresas van como presupuesto

El presupuesto se monta con líneas de coste, se manda con un enlace propio y la empresa lo aprueba en su propia página, con fecha y hora registradas. Si quieres cobrar algo por adelantado, el pago entra directamente en tu cuenta de Stripe.

Así dejas de perseguir un archivo adjunto que nunca sabes si se ha abierto.

Cada servicio con el tipo de precio que le corresponde

Lo que tiene una tarifa estable se pone como precio cerrado, y lo que depende del tamaño de la empresa o del número de sesiones se marca como presupuesto. Las dos cosas conviven en la misma lista sin obligarte a prometer una cifra que luego no puedas mantener.

Y se separan por categorías cuando tiene sentido distinguirlas.

Un registro de contacto, no una historia clínica

El registro guarda lo que necesita la administración: nombre, teléfono, correo, qué reservó cada persona y qué presupuesto se le envió. Es una agenda de contactos ordenada, no un sistema para almacenar información clínica, y no debe usarse como tal.

Desde ahí ves de un vistazo quién viene esta semana y a quién le queda algo pendiente.

Una lista de servicios posible

Las tarifas las decides tú. Lo que se ve aquí es la estructura: precio cerrado donde lo hay y presupuesto donde depende del encargo.

Servicio Tipo de precio
Valoración inicial Ocupa un bloque mayor en la agenda Precio cerrado
Sesión de seguimiento Precio cerrado
Bono de cinco sesiones Precio cerrado
Acuerdo anual con empresa La empresa lo aprueba en su propia página Presupuesto
Sesión en el domicilio Según el desplazamiento Precio desde

Cada línea puede llevar una descripción con las condiciones, y las categorías separan lo que va a particulares de lo que va a empresas.

Preguntas habituales antes de contratar

Sí, y suele ser la pregunta frecuente más útil de todas, porque es puramente administrativa y evita media docena de mensajes cada semana. Se escribe una vez y se edita cuando cambie.

Sí, ese es exactamente el planteamiento. Los particulares cogen hora solos contra tu calendario y las empresas reciben una propuesta con líneas de coste que aprueban desde su propio enlace.

En la cuenta de Stripe que conectas tú. Nosotros no somos intermediarios del cobro: el pago va de la empresa a tu cuenta y lo ves ahí igual que el resto de tus ingresos.

No. Es un registro administrativo de contacto y de citas, pensado para saber quién viene y cómo avisarle. No está diseñado para datos clínicos y no debes utilizarlo con ese fin.

Sí. Se importa la que tienes y sus textos y servicios pasan al sitio nuevo, así que no arrancas con una página en blanco. Luego modificas lo que quieras haciendo clic en los lápices.

De 49 € a 199 € al mes, IVA aparte. Todos los planes llevan la web en tu dominio, certificado SSL, alojamiento, copias de seguridad cada noche y soporte.

Monta la agenda y los presupuestos a la vez

Cuenta en unas líneas qué haces y a quién atiendes, y el asistente prepara un primer borrador con la lista de servicios y los presupuestos ya listos. Después lo ajustas haciendo clic sobre cada bloque.

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